Un Pato llamado Max

Siempre pienso que la historia de Max es la verdadera historia del patito feo.

Lo encontramos en una casa lejana, con alguien que lo cuidó después de un incendio. Allí estaba lleno de polvo, apenas resaltaban sus ojos entierrados, y caminaba en una fila de pollos, donde él era obviamente el más grande de esa fila.

Allí luego de tensas negociaciones, accedieron a devolverlo, y pasó de un buen vinculo que lo había cuidado a otro buen vinculo que lo esperaba, era Franz que se había estado paseando nervioso, pues no sabía si ese encuentro volvería a ser posible. Estaba tranquilo a la vez, pues sabía que lo estaban cuidando. Y todo se dio. Volvió a sus brazos, en los cuales estuvo desde que nació. El e Ingrid lo vieron quebrar el huevo, ellos fueron su mama y papa de crianza, y durmió con ellos, y ellos le dieron alimento, abrigo y cariño, junto a su hermano, pues eran dos, pero ese hermano se perdió en el incendio, es decir lo perdimos todos, pues murió aplastado por las pisadas de alguien que apagaba el incendio y no lo vio.

Allí se dio el encuentro, en las tierras secas de Ñuble, estuvo perdido, pero en esos momentos regresó a los brazos de Franz. Lo habíamos recuperado.

Y llego una partida nueva un viaje hacia el sur lejano, esta vez reunidos nuevamente, Max en una caja de cartón de la que asomaba su cuello y cabeza, ubicado en el cabina del camión, con vista al camino, en el calor veraniego de diciembre. Era la caravana que llevaba a Ingrid y Franz, los 5 conejos y sus dos perros, hacia las tierras del sur.

Como su caja se desarmó de tanto mojarla pronto unos maestros que conoció le hicieron una caja cómoda, con bisagras y ventilación. El sueño del pibe, es decir el sueño del pato, de una casa de viaje.

Dejó Chile Continental, paso por Castro y Chonchi, se bañó en las inmensas aguas de Cucao. (otro sueño de todo pato, tener una laguna gigante) Y recorrió la carretera austral donde estiro sus patitas, corrió y jugó, y se bañó en un charco de la orilla.

Y así llegó a estas montañas donde lo ven ahora. Su café pálido se convirtió pronto en naranjo, verde y azul luminoso.

el pato max Proteccion y Vinculos

Son los buenos vínculos los que permiten la maravilla de viajes mágicos y soñados, y el cambio de color, y la salud rebosante. Y allí en un paisaje que cambia con las estaciones, está Max Ingrid Franz y la familia de conejos y de los perritos Alex y Café.

Franz dice hay que CREER y HACER. Así son los perseguidores de sueños, creen y hacen, confían en que todo amanecer puede ser luminoso, bello y feliz.

Los buenos vínculos, nos permiten renacer una y otra vez

Como Max

Como Ingrid y Franz

Como nosotros, Que también creemos.

Hernán Fernández. Octubre 2021. La historia es real. En homenaje a Ingrid, Franz y MAX y a quienes nunca se dejan vencer..

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